TIC - Actividad 1. El papel de la Música en la Historia y la Musicoterapia.
Realiza un breve análisis del papel que ha tenido la música a lo largo de la historia. Reflexiona sobre la Musicoterapia en la actualidad y su importancia. En función de tus gustos y conocimientos describe cómo sería tu método de enseñanza musical con las nuevas metodologías aprendidas en esta unidad.
Papel de la música a lo largo de la historia.
Si analizamos en el orden cronológico inverso al que académicamente suele utilizarse, nos encontramos ante una realidad que a muchos músicos de formación clásica nos resulta particularmente utópica porque, si bien es cierto que el nivel musical con el que se sale de muchos Conservatorios Superiores de Música es incomparablemente más alto que con el que se salía hace tan solo unas décadas. Sin embargo, el nivel de la música que resulta “comercial”, agradable, divertida o como recreo no hace más que bajar en todos los niveles (riqueza rítmico-melódica, interés armónico, relación texto-música, etc.). La música hoy día se está polarizando, como tantas otras cosas, entre dos extremos: Por un lado, existe un porcentaje minoritario de personas culturalmente formadas que interpretan, componen y/o aprecian una música de buena o excelente calidad y, por otro lado, encontramos un grueso de población que desprecia la música (especialmente la clásica) a la vez que disfruta y se entretiene con una música barata o de una calidad indiscutiblemente peor. ¿Hay excepciones? Como en todas y cada una de las reglas generalizables, pero es la norma que se observa desde hace años.
La música, hoy en día, es mayoritariamente utilizada en bares, discotecas, festivales de música popular urbana u otros subgéneros no académicos y, por supuesto, a nivel individual y en el ámbito doméstico a través de las diferentes plataformas digitales (ordenadores, tablets, móviles, MP4, dispositivos Mac de Apple, etc.) donde, cada cual, utiliza la plataforma digital que más le gusta (Spotify, Youtube, Vimeo, SoundCloud, etc.).
Cuestión aparte son los concursos televisados donde parece que existe un talento democrático a cualquier hijo de vecino que sepa entonar alguna canción y donde juzgan unos jurados que, no pocas veces, tienen fuertes carencias en su base musical.
Tristemente, y tal y como se refleja en la película oscarizada La La Land (2016), hoy día, el talento y la valía musical no se ve reflejada o traducida en el éxito merecido.
Hasta la era digital posmoderna del momento presente, ha habido un proceso de digitalización descomunal. No en vano, durante el siglo XX y la primera década del siglo XXI se han ido sucediendo los siguientes artefactos: Discos de vinilo, cintas de casette, CDs, MP3, etc., pero la gran mayor parte de la gente era asidua a conciertos en vivo (tanto de música clásica como de pop, rock o jazz).
Podríamos decir que, durante el siglo XX, la música giraba en torno a grandes ídolos. En música clásica giraba en torno a grades directores como Celidibache, Karajan, Böhm, Harnoncourt o hasta no hace tanto: Abbado y Barenboim, así como grandes intérpretes solistas y cantantes como: Alicia de Larrocha, Victoria de los Ángeles, María Callas, Montserrat Caballé, Alfredo Kraus, Luciano Pavarotti, Josep Carreras, Martha Argerich, Rostropovich, Jean-Pierre Rampal y James Galway; Menuhin, Óistraj o Ida Händel. Conviene señalar que algunas de las intérpretes femeninas mencionadas, a pesar de vivir inmersas en un mundo marcadamente machista, supieron brillar en todo su esplendor por su inigualable talento. A nivel de tribus urbanas también hubo grandes ídolos de masas, siendo The Beatles o The Rolling Stones las dos más sobresalientes. El carisma era una de las claves para el éxito de un grupo o solista.
El siglo XX, en música académica o clásica, es sinónimo de vanguardias, de ruptura y de lenguajes personales a veces eclécticos, pero también de bandas sonoras que resultan grandes éxitos comerciales y de gran calidad musical. Tal es el caso de Hans Zimmer, John Williams o Ennio Morricone.
En el momento que dejamos atrás el interesantísimo, pero sangriento y turbulento siglo XX, entramos en lo que ocupó – grosso modo – el periodo de práctica común tonal, que incluye el Romanticismo y los Nacionalismos – con las grandes óperas y ballets en contraposición con las obras de pequeño formato (lieder, piezas de cámara, nocturnos, estudios, caprichos, polonesas, rapsodias, etc.), pero que podían requerir un gran control técnico (virtuosismo) en instrumentos como el piano o el violín (Paganini, Chopin, Liszt, etc.).
Beethoven, como ya se sabe, fue la figura de transición entre el Romanticismo y el estilo previo, marcado indiscutible e inigualablemente por el único e irrepetible Mozart, hombre de talento sin igual que dejó cerca de setecientas obras compuestas en una corta vida consagrada a la música de unos treinta y seis años. Haydn ejerció una notable influencia en Mozart, pero seguía la estela de los compositores barrocos, ya que no era todavía un músico/hombre o compositor libre. Dejó más de cien sinfonías y decenas de cuartetos clásicos.
La ópera clásica era un auténtico fenómeno de masas y las obras sinfónicas y de música de cámara llenaban las salas de conciertos y los palacios donde aquella música refinada, agradable, formal y armónicamente estructurada reflejaba en el discurso sonoro algunos de los principios ilustrados del momento.
La etapa inmediatamente anterior, el Barroco, ocupó unos ciento cincuenta años de música y de unas artes, en general, mucho más centradas en aspectos religiosos cristianos. Era una música de claroscuros y marcados contrastes (exactamente igual que la pintura, la escultura, la arquitectura e incluso la literatura del periodo). El carácter de la música tiende a ser más profundo, a la vez que recargado, menos jovial y desenfadado que el del estilo que se impondrá en la Ilustración. Con el Barroco se iniciaron la ópera y el ballet, se conformó la suite, la sonata y el concierto y se asentaron definitivamente tanto el uso de los compases como de la tonalidad (las escalas dejaron atrás los modos).
Importancia de la Musicoterapia en la actualidad.
La música ha sido desde hace siglos un auténtico refugio, santuario y compañera de vida de muchos melómanos y músicos profesionales – ¿tal vez la primera musicoterapia de la que podría hablarse? – sin la que el bienestar de no pocas personas, entre las que me incluyo, se hubiera visto profundamente mermado.
Sin embargo, la búsqueda de terapias alternativas que brinden un mayor confort, estimulación temprana o que potencien la recuperación o la mejora de una determinada patología han motivado el redescubrimiento y el fomento de la música como recurso terapéutico.
Es utilizada en centros de día de pacientes con demencia o déficit cognitivo grave; en centros de día con usuarios con diferentes discapacidades, en las salas de neonatos, etc.
Método de enseñanza musical con las nuevas tecnologías.
Llevo más de diez años ejerciendo como profesor de Música y de Flauta travesera en escuelas de música, centros autorizados de Enseñanzas Profesionales e institutos públicos. También he realizado el Practicum de profesorado del Máster de Secundaria y los dos Practicum de Magisterio. Por tanto, he impartido a todas las edades.
Los años pasan, he probado diferentes metodologías y recursos y reconozco que soy reacio a la utilización sin límites de las nuevas tecnologías. La música, y yo diría que cualquier disciplina, se aprende atendiendo a un profesor que sabe de lo que habla y que sabe mucho más que el alumno (sin perder la posibilidad de interacción y de que haya dinamismo) y, por supuesto, mediante la práctica de instrumento (el 80%, o más, dentro de las clases de instrumento en conservatorios o escuelas de música). Las clases de música, tanto de Primaria como de Secundaria, pese a que tienen que tener una parte que fomente la práctica sencilla de un instrumento como la flauta dulce o los instrumentos Orff o el canto – si el profesor controla la técnica vocal y si sabe dirigir adecuadamente al alumnado, que no es mi caso, con la voz – debe centrarse en un conocimiento y una práctica que vaya orientada a conocer las bases de lenguaje musical, historia, conceptos sobre el sonido, los instrumentos, los tipos de voces, las agrupaciones musicales y, sobre todo, la audición de los diferentes estilos, géneros, instrumentos, formaciones, cantantes, periodos, que les permita adquirir un criterio digno de ser tenido en cuenta y que haya sido construido en honor a las generaciones que nos preceden, sin desmerecer a las aportaciones más novedosas que sean de verdadera calidad, que las hay.
Tampoco se deben descuidar o desprestigiar las músicas de nuestro rico folklore y se puede practicar alguna coreografía sencilla, relación algún “just dance” y practicar algún baile tradicional de raíces populares.
Ante este paradigma o metodología docente: ¿Cómo se podrían usar las nuevas tecnologías? A mi entender hay dos recursos audiovisuales fundamentales: Youtube y Spotify. Todo (o casi todo) está recogido en ellas. Cada grupo/clase tendrá su propia playlist.
Adjunto la playlist que escuchan y analizan mis alumnos de instituto de este curso (2024-2025): https://open.spotify.com/playlist/2lz5s2zjE3Epu04tcBEcV8?si=cc98e242e3d549b7. El alumno que no tenga Spotify o encuentre dificultades en la reproducción o búsqueda de este recurso, siempre puede tener los enlaces debidamente copiados de las audiciones escuchadas, trabajadas o analizadas en clase, pero de Youtube.
Por otro lado, se pueden pasar enlaces con las partituras en PDF, los arreglos de sus obras y las grabaciones de lo que van a tocar que puedan escucharlos en diferentes tempi y parar donde necesiten. Ahí Sound Cloud puede ser un recurso a tener en cuenta, aunque no indispensable.
Desde luego, deben aprender a buscar algo en IMSLP siguiendo ordenadamente unos pasos que les conduzcan a la partitura libre de derechos de autor.
Dudo mucho que el alumnado de Primaria y Secundaria tenga tiempo y motivación para utilizar programas tan específicos como los editores de partituras. Si acaso el Noteflight puede llegar a ser interesante para algunos de ellos, pero esos casos suelen salir “a ojo” y son ellos quienes te dan a conocer su interés y preguntas (si es que antes no han llegado ellos al programa/software/app) que les satisface para hacer sus pinitos en la composición de alguna melodía o base musical.
No soy amigo de las apps del móvil o Tablet porque bien utilizadas pueden ser un recurso, pero es imposible ponerle vallas al campo. Raro será el alumno que, cogiendo un móvil, esté únicamente centrado en la app para reforzar su oído, los intervalos, las escalas, el ritmo y los acordes.
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